Una de las conclusiones que extraigo de este debate, es que a menudo el avance hacia modelos más dialógicos e inclusivos, se encuentra limitado por modelos de dirección y gestión muy estáticos, anclados en ideas y conceptos anticuados y que las investigaciones más actuales (como el proyecto INCLUD-ED) demuestran que son ampliamente ineficaces. El equipo docente, en esta situación, se llega a sentir frustrado y bloqueado en cualquier iniciativa para poner en práctica estrategias más inclusivas, quedando limitado a pequeñas decisiones individuales dentro del aula y durante sus clases.
Los resultados en este escenario son conocidos: escasa implicación de las familias en el centro, poca motivación del profesorado, bajo rendimiento y mayores problemas de convivencia…
Como contrapartida, y como una posible salida a el problema descrito, la voluntad y esfuerzo de gran parte del equipo docente de mi centro, se refleja en actuaciones, que aunque no se extiendan al centro de forma general, sí suponen pequeños granos de arena en conseguir grupos más inclusivos. Así en la metodología en el aula se procura fomentar métodos de trabajo cooperativos, para los que se forman agrupaciones más heterogéneas.
Mi deseo es que de estas experiencias individuales, surja el espíritu de al menos, reflexionar sobre el modelo a seguir..-

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